¿Qué tan adicto a la IA estás, en serio?
ChatGPT, Claude, Gemini... ¿ya no sabes si preguntarle a la IA o a un amigo? Seis niveles de dependencia de IA — desde analógico total hasta medio cíborg.
«Yo soy Teto»: test detector de fake Teto

Teto 70%, Egen 30%. Conclusión: fake ninguno. En la mayoría de los momentos tu criterio salió antes que la reacción ajena. Dices que no y decides, de verdad. Eso sí, del cien por cien nada. Hay un 30 de Egen mezclado. ¿Y por dónde se escapa? Justo delante de la gente cercana. Quien corta a un desconocido en tres segundos se pasa un día entero pensándose el favor de un amigo. En una reunión no cedes ni un milímetro y luego, si esa persona parece tocada, le mandas un mensaje. Muchos toman eso por debilidad y es justo lo contrario. Lo que el Teto puro se pierde a menudo, ese 30 lo recoge. Por eso a tu alrededor hay mucha gente que se queda años. Puedes ir diciendo que eres Teto. Pruebas hay de sobra.
No sueltas mucho lo de que te gusta alguien y el fin de semana ya lo tienes libre. Si hace falta algo, está resuelto antes de que lo pida. Si dice que no puede con algo, lo haces tú y ya. Como expresas poco, al principio la otra persona se puede liar. Con el tiempo eso se convierte en «no hay nadie más seguro que esta persona». El 30 de Egen te permite bajar el ritmo cuando la ves cansada. Ahí está la fuerza real de este perfil.
Lo que peor llevas es aplazar una decisión. Con el 70% de la información ya marcas dirección. Y aunque después se comente, esa decisión no la mueves mucho. Por eso, cuando entras en un proyecto parado, vuelve a rodar. Gracias al 30 de Egen empujas sin ignorar del todo cómo está el equipo. Eres de los pocos perfiles que cuidan el resultado y a las personas a la vez. Con alguien así, las reuniones del equipo duran media hora menos.
No compras por moda ni porque lo tenga todo el mundo. En cambio, con lo que te convence no miras mucho el precio. Por eso tu extracto es simplísimo salvo por uno o dos gastos grandes. Hay una única fuga y es el dinero que gastas en la gente cercana. Eso no es cálculo, es cariño, así que no hace falta recortarlo. Con hacerle un hueco en el presupuesto desde el principio, asunto resuelto. Ese hueco cambia el ánimo con el que cierras el año.
Tests populares que te pueden gustar