Qué mide el detector de fake T
«Fake T» es quien se presenta como T y luego actúa como F. De esa especie hay ejemplares por todas partes. Lo típico es avisar por adelantado con un «es que soy T, no sé consolar». Y luego se te cierra la garganta en cuanto alguien cercano llora. Abres el chat para soltar la verdad y acabas mandando un «lo has hecho genial». El hueco entre lo que dices ser y lo que haces es el material de este test.
Este test no te pregunta si eres T. La autoevaluación ya viene deformada de casa. En su lugar te pone delante escenas concretas. Lo primero que sale de tu boca en los tres segundos después de que te cuenten una ruptura. El tono y el momento en que señalas el error de un compañero. Lo que haces justo después de perder una discusión. Cuántas veces repites de noche la escena del ridículo del mediodía. Esas elecciones, sumadas, acaban inclinando la balanza hacia un lado.
El resultado sale en cinco niveles, del T de verdad al F disfrazado. Que te salga fake T no te quita nada. Sacar conclusiones rápido y no emocionarse son dos cosas distintas. Quien hace las dos llega más lejos que nadie. Más que el número que salga importa en qué pregunta se te paró la mano. Ahí está el hallazgo de verdad. La tarjeta de resultado funciona muy bien para lanzársela a tus amigos y comprobar quién es qué.






