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«Yo soy Teto»: test detector de fake Teto

En realidad eres Egen, lo de Teto era pura pose
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En realidad eres Egen, lo de Teto era pura pose

Teto 10%, Egen 90%. Vamos al grano: lo de Teto era pura pose. Casi en cada momento, la cara del otro llegó antes que tu criterio. Y las emociones no es que no salieran. Es que se te iban acumulando dentro. Dices que no y si no hay respuesta entras cinco veces en ese chat. Sale en el grupo una foto sin ti y, aunque no pensabas ir, subes la conversación hasta arriba. Una propuesta rechazada en una reunión y en casa esa escena va por la tercera repetición. Que te hayan descubierto no es mala noticia. Que digan de ti «qué bien cuida a la gente» sale entero de esta sensibilidad. La pose de Teto era la tapa que le pusiste encima porque se te leía demasiado. Ya puedes soltar la pose y vivir tranquilo. Los que te tienen cerca lo sabían hace tiempo.

DCBASSS
Teto10%
Egen90%

Tu análisis de personalidad

Hacerte el indiferente no te sale

Eres de las personas a las que peor les sale hacerse el indiferente. Si alguien te gusta, lo primero que cambia es cada cuánto escribes. Si algo te duele, lo primero que se acorta son tus respuestas. Lees el mensaje en tres segundos y esperas cinco minutos para contestar. Crees que no se te nota y la otra persona lleva todo el rato leyéndolo. A cambio, sabes qué le pesa sin que te lo diga. Por eso te dicen eso de «contigo no hace falta explicar nada». Con aceptar que en el tira y afloja caes tú primero, el amor se vuelve mucho más fácil.

Detectas el ambiente antes que nadie

Notas antes que nadie que el aire de la reunión se ha enrarecido. Y tú vas diciendo que esas cosas te dan igual. Y esa misma noche sigues masticando la reunión. El papel de empujar fuerte no es tu sitio. Rindes donde hay que ajustar la temperatura entre la gente para que el trabajo avance. En puestos donde toca fingir dureza, la energía se va al doble de velocidad. Aceptar cómo eres y elegir el puesto sale mucho más rentable.

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Paga el corazón antes que la cabeza

Si la emoción se mueve, la cartera va detrás. Dices que solo compras lo necesario y a la primera de que un amigo lo pasa mal, la cena ya está pagada. Te acuerdas de los aniversarios y de los regalos. En tu extracto hay huellas de personas por todas partes. No hace falta llamar a eso despilfarro. Con apartar un presupuesto solo para la gente, el ánimo se queda mucho más tranquilo. La cuenta se tambalea no por falta de plan, sino porque el corazón sale primero.