Mitad temperamento, mitad cansancio
Aquí hay dos motivos trenzados. Es de verdad cómo eres, y también es de verdad que estás agotado. La escena más común en esta franja es esta: descansaste y no cundió. Vacías un día entero y a la mañana siguiente el cuerpo apenas se mueve. Eso no le pasa a quien va solo con temperamento, lo que significa que la función de recuperación ya está soportando carga. Ver bastante menos gente en los últimos años apunta a lo mismo. Todavía queda como la mitad intacta, lo que convierte este punto en el más fácil para darle la vuelta. Aquí se bifurca el camino. Si has añadido tiempo a solas y no te repone, el problema no es la cantidad, es el tipo. Toca cambiar el tumbarse por algo físico, o por quedar con una sola persona.