Evitativo crónico: desaparecer es la estrategia
Sin suavizarlo. Es alguien que se esfuma cuando empieza el conflicto. Las respuestas se cortan y siguen días de silencio, y sostener la situación mientras tanto te toca entero a ti. No llega ninguna disculpa y, con tiempo suficiente, se convierte en algo que nunca pasó. Esa es la señal más grande del conjunto. Los problemas no se resuelven, se dejan pasar, y por eso el mismo vuelve una y otra vez. Sacas el dolor y llega primero la palabra sensible, y a partir de ahí empiezas a editarte antes de hablar. Le pides ayuda y la respuesta es básicamente resuélvelo tú, y no le cuenta a nadie que existes. Todo junto: esta relación no se mueve en dirección a la cercanía. La evitación es una disposición, no un delito, eso es cierto. Pero si cargar con esa disposición te está vaciando poco a poco, el derecho a estar cansado es tuyo. Aguantar no es prueba de amor.