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«Yo soy P»: test detector de fake P

En realidad eres J, lo de P era pura pose
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En realidad eres J, lo de P era pura pose

P 10%, J 90%. A este nivel, lo de P no era una forma de ser sino una frase de presentación. Mientras dices «es que yo improviso», la maleta ya está hecha. En la app de notas están los objetivos del año puestos en lista. La prueba definitiva llega cuando un plan se cae de golpe. En los tres segundos del «mejor todavía» ya estás recolocando el día. Lo del carrito no se paga hasta que pasa por la tabla comparativa. Si a la una de la madrugada queda algo sin terminar, acabas levantándote a tocarlo. Decías P por miedo a parecer aburrido. Pero si los viajes de tus amigos no se hunden es sobre todo por gente como tú. Ya puedes soltar la pose y salir con el calendario en la mano.

DCBASSS
P10%
J90%

Tu análisis de personalidad

El plan ya está cerrado

Dices «vamos a cualquier sitio» y ya tienes tres opciones miradas. Horarios y cuánto se espera, comprobados antes de salir. A la otra persona le va bien así y tú sigues insistiendo en que improvisas. Si aceptas que las citas funcionan gracias a ti, la relación se vuelve mucho más fácil. Cuanto más improvisa la otra persona, mejor encaja esta combinación. Que quien queda seas siempre tú tampoco es casualidad. Lo importante es no ponerte nervioso por dentro mientras finges improvisar.

Sin ti el calendario se cae

Dices «yo voy sobre la marcha» y luego eres quien ordena el acta de la reunión. Lo siguiente que hay que hacer también lo subes tú. Como dejas la víspera libre para revisar, casi nunca hay accidentes. Y ves venir los retrasos antes de que ocurran. Eres de los que generan confianza en silencio. Lo que pasa es que la pose de P te borra ese mérito. Acepta que planificar es tu especialidad y suben a la vez el papel que te dan y la valoración.

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Hasta el impulso pasa por revisión

Anuncias que lo compras y tardas días en pagarlo. Precio mínimo y opiniones, mirados. La tarjeta no sale hasta que has visto también las alternativas. Por eso casi nunca aparece un agujero de golpe en la cuenta. Sabes más o menos cuánto se va cada mes en gastos fijos. Si te preguntan cuánto queda este mes, contestas al momento. El único problema es la falsa modestia del «yo no sé llevar el dinero». El extracto ya te está contradiciendo. De todos los perfiles, este es el que más fácil junta un colchón.