En realidad eres J, lo de P era pura pose
P 10%, J 90%. A este nivel, lo de P no era una forma de ser sino una frase de presentación. Mientras dices «es que yo improviso», la maleta ya está hecha. En la app de notas están los objetivos del año puestos en lista. La prueba definitiva llega cuando un plan se cae de golpe. En los tres segundos del «mejor todavía» ya estás recolocando el día. Lo del carrito no se paga hasta que pasa por la tabla comparativa. Si a la una de la madrugada queda algo sin terminar, acabas levantándote a tocarlo. Decías P por miedo a parecer aburrido. Pero si los viajes de tus amigos no se hunden es sobre todo por gente como tú. Ya puedes soltar la pose y salir con el calendario en la mano.