¿Qué tipo de opositor soy? Test de estilo de aprobado
¿Sala de silencio o café de estudio? ¿Planificado al milímetro o según te pide el cuerpo? Tu MBTI x entorno de estudio revela uno de 32 tipos de opositor. ¿Cuál eres tú?
«Yo soy P»: test detector de fake P

P 70%, J 30%. El J lo tienes solo para emergencias. El modo por defecto es P, sin discusión. La maleta se hace justo antes de salir y si el menú lo elige otro, te da igual de verdad. Si el plan se tira abajo, hasta te animas. Lo que pasa es que en la medición han salido algunas huellas de J. Antes de salir miras en el mapa cuánto se tarda. Tumbado de madrugada colocas a qué hora harás mañana las cosas. Vas siempre a la misma cafetería y te sientas en la misma mesa. Tú lo llamas costumbre, no plan. Los J lo llaman plan. Aun así, el certificado de P se te expide igual. De hecho ese 30% es lo que evita accidentes en los momentos que importan. Este perfil aguanta más que el P puro. Es la proporción exacta para disfrutar improvisando y llegar a las entregas. Lo más probable es que entre tus amigos P seas el P de fiar.
No quedas con antelación, pero te acuerdas de lo que le gustaba. Aunque no haya ruta, te sale solo el «¿y si vamos ahí?». Es que lo viste hace unos días y se te quedó. No es que pases de los aniversarios, es que no los celebras de forma vistosa. Para la otra persona no hay presión ni sensación de abandono. Es un estilo bastante cómodo de llevar. Si no soporta la improvisación, con cerrar un plan grande queda resuelto.
No haces cronogramas y las entregas suelen llegar. Tienes el orden aproximado en la cabeza, solo que nunca acaba en un documento. Brillas especialmente en proyectos que cambian de dirección de golpe. Cuando todo se mueve, eres el único que mantiene la velocidad de siempre. En el equipo te dicen eso de «con lo tranquilo que va, cómo no llega tarde». A veces esa tranquilidad tapa lo bueno que eres. Con clavar una sola cosa grande en el calendario, el resto rueda solo.
Compras por impulso, sí, pero hay una línea en el importe. Lo pequeño lo compras sin pensar. Lo grande tarda unos días, cosa rara. Esos días son los que te están salvando la cuenta. No llevas app de gastos y aun así sabes el saldo aproximado. Cuando de verdad no hay, el gasto baja por instinto. Cada mes se repite la misma semana tranquila justo antes del ingreso. No ahorras con método, pero tampoco hay desastres. En viajes o conciertos el dinero no te duele.
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