En realidad eres P, lo de J era pura pose
J 10%, P 90%. La app de calendario está instalada. Las notificaciones, activadas. Y ni tú sabes cuándo la abriste por última vez. La maleta para cuatro días la empiezas a las once y cuarenta de la noche anterior. Y aun así acaba en «lo que falte lo compro allí». El trabajo lo empiezas de madrugada el día antes y justo ahí es cuando mejor te funciona la cabeza. Abres el cajón y aparecen tres años de estratos. La rutina de la mañana cambia cada día. Lo que ayer te llevó media hora hoy se resuelve en siete minutos. Aun así, lo de «soy J» no era mentira. En el momento de hacer el plan ibas en serio. Lo que pasa es que tu afición era planificar, no cumplir. A cambio, se te cae la agenda entera y te recuperas en treinta segundos. Ponerte contento delante de un imprevisto no lo hace cualquiera. Suelta la pose de J y vive como lo que eres, número uno improvisando.