¿Eres Teto o Egen? El test viral de energía de Corea
Teto = energía autodirigida, estándares internos. Egen = empatía primero, sensibilidad emocional. El fenómeno viral de internet coreano — descubre tu ratio exacto en 12 preguntas.
«Yo soy F»: test detector de fake F

F 10%, T 90%. Lo de «soy F» era una pose de muchos años. Antes de indignarte, admite lo que hay. La frase de consuelo te sale perfecta. El «uf, no puede ser» es automático y hasta la cara la controlas. Pero eso no es emoción, es técnica muy trabajada. En el minuto tres del desahogo tu cabeza ya está buscando la conclusión. En la película que hace llorar a todos, tú cazas el fallo de guion. Aunque te enfades, antes que la lágrima se te ordena la frase. Si de madrugada te llega la emoción, aterrizas en «es que he dormido poco». Al compañero que no aporta le pones fecha límite. Con el amigo íntimo trazas la línea igual de recta. Nada de esto te convierte en alguien frío. Cuando alguien que te importa tiene un problema, te pasas días con él y lo resuelves de verdad. Tu forma de expresarlo no es la lágrima, es la solución. Cuando la cosa se pone seria, la persona que más tranquiliza eres tú.
Antes de terminar el «qué duro, de verdad» ya estás en el plan. Aunque tenga lágrimas, encuentras la causa antes que los pañuelos. Por eso al principio de una relación te llaman seco. Pero cuando la cosa se complica de verdad, quien sigue ahí eres tú. Si dice que le duele algo, ya estás mirando médicos. Demuestras con hechos, así que cuanto más tiempo pasa mejor te evalúan. Con decir una vez «yo funciono así» te ahorras la mitad de los malentendidos.
Aunque la reunión se caliente, si la conclusión está clara no te mueves. Si la parte emocional se alarga, cortas con «entonces, ¿qué hay que decidir?». Gracias a eso las reuniones duran bastante menos. Si un compañero se equivoca no te enfadas. Lo que haces es diseñar el proceso para que no vuelva a pasar. Cuando hay que decidir algo, el primer nombre que sale es el tuyo. Eso sí, con una frase antes del resumen, lo mismo pasa mucho mejor. Esa frase no la ahorres.
La cartera casi nunca se te abre por emoción. Aunque esté de moda, si no te convence no lo compras. Si te convence, aunque sea caro, pagas en tres minutos. Para bodas y regalos tienes cifras fijadas según la relación. Así no hay que pensarlo cada vez. No llevas registro de gastos y aun así sabes todo lo que va a salir. Tu punto fuerte es que el saldo se mueve igual todos los meses. De vez en cuando conviene tener un gasto sin cálculo detrás. Eso sujeta relaciones más de lo que parece.
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