¿Tu MBTI es Egen o Teto? Clasificación completa de los 16 tipos
Un INFP Egen y un INFP Teto son personas completamente distintas. El mismo MBTI, pero la combinación Egen/Teto lo cambia todo. Descubre ahora cuál de los 32 tipos eres.
«Yo soy Egen»: test detector de fake Egen

Egen 50%, Teto 50%. No hay veredicto, ni con decimales. Motivos para llamarte Egen hay. Y motivos para rebatirlo hay exactamente los mismos. La queja de un amigo la escuchas hasta el final. Y escuchando, sin darte cuenta, le estás ordenando la situación. Dices que no después de media hora dándole vueltas. Y de la culpa le propones tú otra fecha. Aquí lo importante es no confundir esto con indecisión. Esto es detección. Distingues por instinto si la otra persona quiere consuelo o quiere una conclusión. Por eso al amigo Egen le das seguridad y al amigo Teto le resultas fácil. Pone sospecha de fake, pero lo que significa de verdad es que te salen las dos cosas. El efecto secundario es escuchar «¿y tú al final eres Egen o Teto?» de por vida. A partir de ahora, en vez de contestar, manda este resultado.
Si la otra persona vuelca la emoción, te metes ahí con ella. Si quiere una conclusión, se la ordenas al momento. Es un cambio que te sale natural. Por eso, con el perfil que sea, aparece el «¿por qué contigo es todo tan fácil?». La debilidad llega cuando te toca el turno a ti. Entre decirlo y decirlo ya ordenado, se te pasa el momento. Es fácil que la otra persona te vea como alguien que nunca está mal. Practica soltarlo sin tenerlo ordenado. Con hacerlo una vez, la otra persona también respira.
Traduces entre el compañero emocional y el jefe de resultados. Al acabar la reunión eres quien explica qué quería decir en realidad aquella frase. Como lees el ambiente y también la lógica, encajas en cualquier equipo. Lo que pasa es que aguantar la emoción de los dos lados va dejando un desgaste silencioso. Si eres fuerte coordinando, también necesitas tiempo de reinicio. Fija un rato a solas al salir del trabajo. Con cumplir eso, duras mucho en cualquier sitio.
Conviven el dinero para cuidar a la gente y el que ahorras según el plan. Los regalos los eliges con bastante cuidado. Y aun así no pasas del presupuesto. Compras por impulso, alguna cae. Y al mes siguiente el ajuste entra solo. Por eso la cuenta nunca se tambalea mucho. En experiencias que quedan, como viajes o conciertos, no escatimas. En cambio, la suscripción que no usas la cancelas al momento. Como no hay extremos, parece aburrido. Pero mira unos años después y eres quien sigue mejor en pie.
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