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«Yo soy Egen»: test detector de fake Egen

Egen de verdad, certificado
RANKS

Egen de verdad, certificado

Egen 90%, Teto 10%. Fake ninguno. Verificación completa. La emoción llegó primero y el criterio después. Ese orden no se rompió ni una vez. Escuchando a un amigo lloraste tú antes que él. Antes de presentarte a algo lo consultaste con tres personas. Hasta que no te dijeron que sí, la mano no se movió. El día que te encendiste hicieron falta treinta minutos de llamada para apagarlo. Negarte a un favor no llegaste ni a intentarlo. El «¿a qué hora voy?» ya estaba enviado. La gente de alrededor te recuerda como alguien que se entera sin que le cuenten. Y tú dices que no hiciste nada especial. Es que tu sola presencia ya es cuidado. Si hay que señalar algo: de tanto recoger la emoción ajena, tu turno se aplaza siempre. Hoy empieza por el tuyo.

DCBASSS
Egen90%
Teto10%

Tu análisis de personalidad

Sincronización emocional al cien

Quieres de una forma en la que el humor del otro llega antes que el tuyo. Detectas medio grado de diferencia en la temperatura de un mensaje. Y te sale primero el «¿te pasa algo?». Como aciertas muchas veces, a la otra persona le impresiona. Por eso oyes bastante el «nadie me conoce como tú». El problema es que esa antena no se apaga. Aunque no pase nada, te agotas montando escenarios tú solo. Para este perfil, preguntar directamente es la forma de ahorrar.

El termostato del equipo

Eres quien primero nota el momento exacto en que cambia el aire de la reunión. Quién ha hablado hoy menos de lo normal queda registrado solo. A quién se le tensó la cara en qué punto, también. Con esa información el equipo funciona. Lo que pasa es que ese registro no te lo encargó nadie. El trabajo emocional no está en la lista de tareas, así que ni se ve. Tu fuerza está clarísima en todo lo que toca a personas. Si además sacas ese papel a la luz y consigues que se reconozca, te cansas mucho menos.

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La cuenta se va en las relaciones

No gastas mirando el saldo, gastas mirando la cara del otro. Si un amigo pasa una mala época, quedas con él más veces. Y cada vez pagas tú con toda la naturalidad. Mientras, lo tuyo lleva años siendo lo mismo. Y luego pasas días eligiendo el regalo de cumpleaños de otro. Si a esto lo llaman despilfarro, no lo entiendes. Para quien tiene las relaciones como patrimonio, es lo correcto. Eso sí, mete cada mes una casilla fija de gasto para ti. Así aguantas mucho más tiempo.